Yo tengo una bici de asistencia eléctrica 

No es normal que en la web de nuestro colectivo haya discrepancias, pero este tema las tiene.  El compañero Rafael Villalba ha abierto el melón con su  “Bicicletas vs e-“Marketing””  para hacernos reflexionar sobre el tema. Parte de lo que se dice lo comparto personalmente, otras cosas las mantengo en duda (el tiempo dirá)  y otras no las comparto de ninguna manera, razón por la cual lanzo aquí mismo este otro alegato pues muchos ciclistas y bicicleteros que como yo usamos e.bikes, cada cual por sus razones, nos sentimos usuarios de la bici y nos ofende que se nos diga que usamos ciclomotores.

Yo considero que tengo una bici de asistencia eléctrica y no un ciclomotor.

Como nací en la década de los sesenta no he vivido la evolución de los velosolex a los ciclomotores y no voy a poner en duda la evolución esgrimida en dicho artículo. Para mi que tuve bici a muy temprana edad un ciclomotor era una vespino o una mobilette, un artilugio muy pesado, totalmente alejado de lo que era mi bici, más bien parecido a una moto y con unos pedales que estaban prácticamente de decoración: nada que ver con las bicicletas de asistencia al pedaleo actuales. No pongo en duda las maquinaciones de la industria para vender sus productos, pero tengo dudas sobre si las e. Bike se acabarán convirtiendo en ciclomotores como ocurrió con el paso de las bicicletas a las velosolex y a lo que yo conocí como algo claramente diferenciado y que conocí ya como ciclomotores. Yo creo que eso no se dará porque la Comisión Europea ya diferencia claramente las diferentes e.bikes: las que considera bicicletas a todos los efectos legales, con motores de menos de 250 watios de potencia y con una limitación de velocidad a 25km/h y las que superan estas limitaciones de potencia y velocidad y/o que disponen de un gatillo  u otro dispositivo que permite accionarlas sin pedalear y a las que considera pura y llanamente como ciclomotores.

Yo tengo una bicicleta y no un ciclomotor porque pedaleo con mi bicicleta la mayor parte del tiempo sin la ayuda del motor (solo lo conecto en las subidas fuertes) pero incluso aunque lo hiciera todo el tiempo como hacen muchos otros usuarios he de pedalear para que funcione. Sigue siendo un vehículo de tracción humana aunque asistido por un motor eléctrico.

Subido en un pedelec, e.bike o bicicleta de asistencia al pedaleo sigo teniendo la misma sensación que tengo con alguna otra de mis bicicletas: sigo generando endomorfinas que dan esa alegria que da la bicicleta, sigo viajando a esa velocidad que te permite apreciar los paisajes, los animales y las gentes que te cruzas en el camino, sigo moviéndome sin apenas escuchar el ruido que produce mi vehículo… en definitiva sigo sintiendo que estoy montando en una bicicleta, cansándome más o menos pero sin agotarme.

A pesar de lo que se diga en “Bicicletas vs e-“Marketing””, lo cierto es que la publicidad en el mundo de la bicicleta a diferencia de lo que ocurre con el automóvil ( sin duda el producto más publicitado de la historia) brilla por su ausencia. Yo tengo claro por qué me compré mi primera bicicleta de asistencia al pedaleo: porque en 2008 después de un largo viaje de cicloturismo por Francia, cargado hasta los topes y con pinchazos de vez en cuando en mi rodilla izquierda decidí que no quería dejar de viajar en bicicleta y debía buscar solución. Y encontré lo que buscaba no porque la viese anunciada en televisión, en una revista, ni siquiera en una tienda de bicis, sino porque estuve buscando unas horas en internet. Encontré la marca Suiza Flyer. En la imagen que vi a través de mi ordenador una bicicleta híbrida pura y dura, como la que todavía sigo teniendo y que uso en mis desplazamientos urbanos, pero si te fijabas llevaba una batería detrás del tubo que soporta el sillín. El motor ni se veía pues está camuflado con el cubrecadenas. Me quedé prendado, pues las bicicletas que conocía hasta entonces con motor eléctrico, muy tochonas, se parecían más a las primeras velosolex que a las actuales e.bikes con motor central. De hecho, Flyer fue la primera marca en montar motores centrales.  Luego empezaron las marcas de toda la vida a ofrecer en sus catálogos e.bikes con motores centrales.

Esa es mi historia, tan real como lo pueda ser el que ahora haya otras historias muy semejantes a la mía o muy diferentes, que avalen las teorias del marketing. Cierto es que en estos últimos años el mercado está evolucionando. La bicicleta de montaña fue un revulsivo en la industria de la bicicleta y a diferencia de lo que se vaticina en el artículo de Rafael Villalba respecto a la e.bike aumentó el uso de la bicicleta en las ciudades. Ahora le toca el turno a las e.bikes, son el revulsivo que necesita toda industria de vez en cuando y en Alemania y otros paises se están usando en las ciudades y de seguro en gran parte por gente que antes no usaba bicicletas.

Se ha pasado de las pesadas primeras bicicletas con motores en las ruedas, pensadas para la tercera edad, a las híbridas de motor central como la mía y ahora a sofisticadas bicis de montaña algunas donde se prima la potencia ( el culto al motor del que habla el artículo firmado por Rafa) pero sobre todo la autonomía. Algunas de estas bicis de montaña se asemejan más por su aspecto a motos de trial que a la bici de toda la vida pero para mi estética ( y esto es muy subjetivo) las bicis de montaña desde sus inicios ya se me aparecían más como motos que como bicis.

Creo en las conspiraciones empresariales y las de la industria del automóvil son conocidas, pero en este caso me resulta inverosimil la que se propone en el artículo “Bicicletas vs e-“Marketing”” . A la  industria del motor eléctrico como a toda industria, lo que le interesa es que la gente sea dependiente de su producto y por ello en estos momentos se dedica a ofrecer potencia y autonomía que es lo que la cultura dominate pide. Como se dice en el artículo de Rafael Villaba, muchos ciclistas de montaña están cambiando sus bicicletas por estas más potentes, pero también es más que probable que en el segmento de las bicicletas urbanas estén tratando  de ganarse un mercado ajeno a la bicicleta (bienvenido sea) buscando clientes entre conductores, peatones o usuarios del transporte público. El echo de que acaben sumándo más o menos conductores de autos a la bicicleta sea eléctrica o no, no dependerá tanto de la publicidad de la industria sino más bien de cómo se diseñaran las ciudades en el futuro ¿Se pondrán restricciones al automóvil y se favoreceran otros medios de transporte?

Por mi parte, yo creo que lo que buscamos los ciclistas y bicicleteros es lo contrario, baterías menos pesadas.  La ligereza de la bici siempre ha sido y todavía lo es un valor en el ciclismo. De echo, en mi caso en que solo uso la ayuda del motor en las cuestas, voy involucionando, busco mis origenes y voy buscando todo lo contrario que la industria de la bici de montaña ofrece en estos momentos:  busco sin encontrar, motor y batería pequeños, poco pesados, aunque sea a costa si es necesario de potencia y autonomía.