Un año del gobierno “del Cambio”

Ha pasado un año desde que llegó al ayuntamiento de València un gobierno “del Cambio”. Después de 26 años de historia de València en Bici es la primera vez que nos sentimos representados. Ahora nos representa un bicicletero de toda la vida, Joan Ribó. Es como un sueño para aquellos que vivimos la ciudad desde una bici y que estamos por una movilidad sostenible y una ciudad saludable, pero no todo son alegrías: todavía falta más energía en cambiar el modelo de ciudad y en mejorar la participación ciudadana que tímidamente ha comenzado. 

A) Hace un año Valencia en Bici cumplía 25 años y como muchos veinteañeros de esta ciudad a penas había conocido otra alcaldesa que Rita Barberá.

-En esos 25 años solo tuvimos tiempo de conocer y entrevistarnos con el último concejal de circulación y transportes del PSOE poco antes de que el PP instaurase su régimen de 24 años de gobierno. En todo este tiempo fueron muchas nuestras reivindicaciones y algunas tuvieron con el paso del tiempo sus frutos: la instauración entre la sociedad valenciana (movimiento vecinal, sindical, de comerciantes, partidos políticos) de la necesidad de rehacer la ciudad en base a la movilidad sostenible, el transporte de bicis en trenes de cercanías y metro, las ciclocalles, carriles bici… pero nunca esos logros fueron de nuestro entero gusto como explicaremos más adelante. Todo fue muy lento y los avances se fueron retardando por la falta de fe del gobierno conservador del PP. Un gobierno que por definición ideológica no era proclive a transformaciones sociales sino todo lo contrario, a conservar lo ya existente, el status quo del Poder instaurado y las tradiciones y lo tradicional mientras ello no le impidiese hacer negocios (es el caso de los tradicionales barrio del Cabanyal o de la Huerta a los que maltrató) aunque ello fuera en contra de la salud de sus administrados. Un gobierno que con el tiempo se ha visto que en realidad gobernaba la ciudad para hacer negocios con sus amigos: Los grandes hitos de su política basados en los grandes eventos y las obras faraónicas eran la excusa para hacer negocio. Mientras, se seguían manteniendo pequeñas pero importantes trabas a la movilidad peatonal (algunas de las cuales se subsanaron solo al final de su mandato) como la pasarela peatonal de Malilla (que se subsanó tras la campaña que llevamos a cabo con la asociación de vecinos de Malilla), el túnel de las grandes vías, las pasarelas de la avenida del Cid, el abandono del barrio de Russafa al imperio del automóvil y ahora a los bares, el del Cabanyal a la piqueta…

En la planificación de los carriles bici nunca participamos, la comunicación con el ayuntamiento fue siempre difícil y a base de reivindicación en la calle y alguna que otra reunión más o menos productiva. Tuvimos entrevistas con Camps cuando era concejal de circulación y transportes, con Novo y Mendoza con los que obtuvimos más frutos y con el peor de todos Bellver, una pared con oídos sordos. Conseguimos cosas, pero nunca se nos consultó cómo y dónde debían estar las infraestructuras que al final y al cabo íbamos a utilizar nosotros los ciclistas. También la empresa J.CDecaux vino a vernos para contar con nuestro apoyo antes de que ofreciese al gobierno de Rita Barberá la puesta en marcha de un servicio de bicicletas públicas. Con ello queremos decir que fueron muchas las organizaciones sociales y empresas que se dirigieron a nosotros en estos 25 años pero sobre todo, que fue iniciativa de una empresa privada y no del gobierno de Rita Barberá la puesta en marcha del Valenbisi, iniciativa que con sus luces y sombras, pues hubo y hay opiniones sobre su gestión y utilidad para todos los gustos, fue un hito más en la visualización de la bici en la ciudad de València.

B) Por todo ello, y también porque se nos invito a algunos y algunas de nosotros a participar en el programa electoral de Compromís previo a las elecciones de la primavera de 2015, nos alegramos de la llegada hace un año del llamado gobierno “del Cambio”, pero todavía hay algunas sombras que creemos que se resolverán:

1-Nuestra primera alegría fue ver a Joan Ribó de alcalde. Por fin València contaba con uno de los pocos alcaldes bicicleteros de Europa y que había pedaleado (siendo ajeno a nuestra organización) junto a nosotros en innumerables bicifestaciones, pero nuestra primera decepción vino cuando al día siguiente de tomar posesión del cargo, la prensa lo atacaba (y con ello atacaba nuestras ilusiones y esperanzas) diciendo que dejaba la bici por el coche oficial dando a entender que todo eran gestos pero de cambio nada. Si, sabemos que sigue yendo a su puesto de trabajo en bici y que cree en la movilidad sostenible con la que se presentó a las elecciones pero aquello nos dolió. Después vinieron unos meses en los que a penas hubieron novedades en movilidad sostenible y las que se daban nos llegaban a través de la prensa y por fin, a punto de empezar 2016 se empezó, con la puesta en marcha de la demandada Mesa de la Movilidad, a contar con la participación ciudadana . Pero no basta, la Mesa todavía no funciona como debiera y se echa de menos una participación más estrecha entre concejalía y asociaciones.

2-En estos momentos una nueva ornada de infraestructuras ciclistas están licitándose o en estudio en nuestra ciudad. Desde València en Bici nos felicitamos y felicitamos a Giuseppe Grezzi  y la concejalía de Movilidad por su cuantía, por los lugares elegidos (por fin vemos carriles bici en grandes avenidas) y por su ubicación (en la calzada y no sobre las aceras) que es lo que siempre hemos defendido como asociación de usuarios de la bicicleta.

Pero para nosotros lo importante no son los derechos de los ciclistas sino los derechos ciudadanos y el derecho a la movilidad (que no hay que confundirlo con el supuesto derecho a ir en coche) solo puede ser entendido como un derecho en tanto sea compatible con otros derechos básicos como los derechos a la salud y a un medio ambiente sano.Las grandes avenidas de nuestra ciudad fueron diseñadas o rediseñadas en los últimos 65 años por la ingeniería de tráfico como meras autovías, obviando que en ellas vive gente que tiene igual derecho o más que los que necesitan desplazarse, a la salud, a no respirar partículas contaminantes ni sufrir una escandalosa contaminación acústica.

Para nosotros lo prioritario no es que haya carriles bici sino que el carril bici sea una pieza más para cambiar la movilidad de la ciudad restando espacio al automóvil, de ahí la importancia que tiene para nosotros como organización social, el dónde y cómo se hacen. No es ninguna manía contra el coche, es que el coche es el medio de locomoción menos apropiado para la ciudad en tanto que es la causa más importante de contaminación del aire, acústica y de muerte por accidentes viarios. Hay otras maneras de procurar la movilidad urbana y la bicicleta debe estar por encima de la automovilística pues no produce ruido, no contamina, a penas consume espacio ni provoca accidentes graves.

-Sin embargo, vemos que todavía la Política se deja influenciar en demasía por la ingeniería de tráfico y todavía hay proyectos o parte de proyectos de movilidad ciclista en marcha que siguen anteponiendo la viabilidad del automóvil a los intereses de los ciclistas y de la “Ciudad”: Utilizar el paseo de las Alameditas de Serranos para ubicar el carril bici en el denominado anillo ciclista de la primera ronda de circunvalación o el paseo central de la avenida Doctor Manuel Candela  (aunque sea a petición vecinal) como carril bici, son un ejemplo de como todavía el diseño de los carriles bici del nuevo consistorio no cambian absolutamente nada cuando hay un conflicto de intereses entre el espacio destinado al coche y el destinado a otros usos. Es un gran paso digno del ayuntamiento del “Cambio” el diseño del anillo por las calles Colón, Xàtiva o Guillen de Castro y por ello no entendemos porque en las márgenes del jardín del Túria frente a Serranos no se dan también los mismos criterios. Compartimos menos aún, el proyecto en estudio de carril bici en el bulevar central de la avenida del Doctor Manuel Candela no solo porque está fuera de nuestros criterios de restar espacio al coche sino porque los carriles en medio de calles no son efectivos para la circulación ciclista.

4- Sabemos lo difícil que es cambiar paradigmas asentados a los largo de décadas, pero creemos que es necesario ponerse a ello con determinación, con la misma determinación con la que el automóvil se ha impuesto en los últimos 65 años en la vida de nuestras ciudades.

Por ello, esperamos una mayor participación de nuestra asociación y otras asociaciones ciudadanas pues la actual, aunque es un gran paso respecto a la precedente, debe todavía perfeccionarse.

autor foto: Fernando Mafé